Foto: IMF Creative Commons

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El día de hoy me tocó participar en una conversación con Wael Ghonim, él fue una de las personas clave para impulsar la revolución en Egipto, comenzando con pequeñas manifestaciones y terminando con la toma de la plaza Tahir para exigir la renuncia de Mubarak quien había ocupado la presidencia desde 1981 hasta 2011.

La conversación de hoy giró en torno a que se aprendió de la experiencia de Egipto, después de cuatro años qué ha pasado en el país y como ve Wael estos cambios. Algo que sin duda resulta interesante para pensarse desde diferentes lugares del mundo.

Una de las cosas que planteó Wael es la necesidad de preguntarse ¿Cuál es la alternativa? cuando se está dentro de un regimen, esta pregunta sumada a la brutalidad de una muerte de un joven a manos del gobierno fueron claves para detonar las movilizaciones. Los eventos que se dieron son algo mundialmente conocido, protestas que dieron paso a la renuncia de Mubarak y a tener elecciones en el país.

Hasta aquí todo suena muy bien, sin embargo las elecciones fueron ganadas por los hermanos musulmanes, una organización política con bases muy fuertes en el Islam, dando como resultado nuevos enfrentamientos entre los que apoyaban a la organización y quienes estaban en contra, para tiempo después pasar por un golpe militar que los quitara del poder, llegando -en muy resumidas cuentas- a la situación actual de Egipto en donde se encuentran enfrentados los militares y los hermanos musulmanes.

Todo este trayecto que ha vivido Egipto en 4 años trae diferentes aprendizajes que relató Wael, desde la ingenuidad que los caracterizaba en un principio y la falta de conocimientos sobre el sistema gubernamental, hasta los enfrentamientos vividos al día de hoy entre las fuerzas políticas.

El principal aprendizaje que rescato de la plática de hoy es una pregunta ¿Cómo podemos entendernos entre personas con diferentes ideales? Wael relataba que se dieron cuenta que no estaban listos para hablar entre ellos, una vez que el “enemigo común” ya no estaba presente ya no había algo que uniera a grupos tan diferentes como los hermanos musulmanes con grupos seculares, y al mismo tiempo se dieron cuenta que no sabían hablar con los otros era algo que no se enseñaba en ningún lado y que terminó por traer más problemas, una ruptura en la causa común.

La ruptura que menciona Wael se vio reflejada en las elecciones, los que estuvieron mejor organizados y que tenían una base más sólida fueron quienes ganaron las elecciones, el aprendizaje que se llevaron de esto es que la revolución y el derrocamiento de un gobierno son un proceso que no se termina con la salida de una persona o un grupo del poder, es apenas el inicio del futuro, los siguientes pasos no son tan mediáticos, se trata de la construcción de un nuevo futuro y es una apuesta a largo plazo que va mediada por educación, respeto y apertura al diálogo.

No se si la tecnología pueda ayudar a resolver el problema de la comunicación y el entendimiento, me queda claro que por si sola no es la respuesta, pero si puede ser una herramienta para habilitar una nueva esfera pública que permita arropar un diálogo y habilite nuevos procesos de trabajo colaborativo, y que den paso a tener conversaciones profundas y reflexiones colectivas.

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