Ciudad y sociedad, una ecuación compleja

by | May 3, 2016 | Ciudad, Editorial, Sociedad, Transporte, Urbanismo

Por: Mónica López Franco.

Según el reporte de la ONU (2012) sobre el estado de las ciudades en Latinoamérica y el Caribe, las ciudades Latinoamericanas actualmente albergan el 80% de su población total, siendo las zonas más urbanizadas del mundo, y se espera que sigan aumentando. De acuerdo a la ONU, a nivel global, las ciudades se dividen en distintos niveles según su mancha urbana y total de población (megaciudades, ciudades grandes, ciudades medianas, ciudades pequeñas y áreas urbanas). Según los parámetros demográficos y espaciales, a manera de embudo y pasando por todos los filtros, se categorizan las ciudades. Así, se describe a Guadalajara como una ciudad mediana con cualidades de ciudad con relevancia histórica y con potencial a ser ciudad grande, esto si se toma en cuenta su crecimiento urbano y poblacional actual como una constante de crecimiento a futuro.
Pero, ¿qué significan todas esas categorías y datos para la ciudad y sus ciudadanos de manera tangible? A primera impresión se podría pensar que estas descripciones cuantitativas son solo descripciones pedantes, a ser usadas por un pequeño grupo de personas que habla sobre los problemas de la ciudad como si hablaran de tipos de cerveza o queso. Pero es mucho más que eso.

Lo que esos datos de medición nos dicen es que vivimos en un modelo urbano que beneficia el crecimiento geográfico horizontal, hacia las orillas de la ciudad, sin ocupar las zonas ya existentes dentro de la misma. Comparando a Guadalajara con otras ciudades con las mismas o menores dimensiones espaciales y mayor nivel de ocupación poblacional, enfrentamos un problema de desaprovechamiento especial generado por la descentralización urbana que constantemente se genera y promueve, generando a su vez mayor segregación y división en su sociedad.
La continua expansión urbana como respuesta a la creciente población, indica la gran demanda de espacios para desarrollar actividades públicas y privadas de la vida diaria. Este, al menos, ha sido el pensamiento urbano que ha prevalecido para la ‘planeación’ de la ciudad desde hace aproximadamente 7 décadas (desde el modernismo aproximadamente; pero más si se toma en cuenta el pensamiento porfirista de finales del siglo XIX y principios del XX). Pero este es el mismo pensamiento que ha dividido la vida urbana, separando todos los usos para dar a cada uno ‘su lugar’ y dejando el centro de la ciudad (y sus alrededores) despojado de su capacidad para satisfacer necesidades urbanas cotidianas básicas.

Hablar de ciudad es hablar de su sociedad. Se debe de aceptar que para que funcione uno debe funcionar el otro.

Hablar de ciudad es hablar de su sociedad. Se debe de aceptar que para que funcione uno debe funcionar el otro. Los modelos ‘top-down’ (en el que el estado decide que es lo mejor para su sociedad sin consultarla) no funcionaron ni funcionan. Solo se puede lograr si se toma en cuenta las necesidades y capacidades de ambos (ciudad y sociedad) en cada proyecto. Entonces, si las ciudades y sus sociedades son organismos que  se retroalimentan, reinventan y evolucionan constantemente, se debe buscar que la vida urbana sea lo más sencilla y funcional posible.
Sin embargo, esto jamás se va a lograr teniendo la vivienda fuera de la ciudad, la escuela o trabajo al lado puesto, los deportes o el entretenimiento alejados y aislados, todo medido en horas gastadas en el tráfico vial de las calles o avenidas tapatías. Dividiendo a la sociedad en grupos separados por murallas físicas y espaciales a través de la distancia entre uno y otro. Lejos de solucionarse los problemas de vivienda y vialidad, se están empeorando. Y mientras tanto, el centro de la ciudad (que es perfectamente capaz de satisfacer las necesidades urbanas cotidianas sin generar tantas molestias por la de separación de usos) se desperdicia y derrumba en pedazos, una temporada de lluvias a la vez.
Es de esta manera, que los números del primer párrafo cobran sentido humano. Cuando nos arrojan de manera franca un problema urbano y social que nos empeñamos en ignorar para seguir viviendo en ese ideal neoliberal que tanto nos han prometido desde hace alrededor de 70 años.


Fuentes:
UN-HABITAT (2012) State of Latin American and Caribbean cities. Towards a new urban transition; UN-HABITAT; Latin America and the Caribbean

UN (2015) World Urbanization Prospects; UN; NY o como grafico en: http://www.economist.com/node/21642053?fsrc=scn/tw/te/dc/ed/brightlightsbigcities

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