Foto: Uber

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¿El transporte de alta calidad es solo para altas clases? Con esta pregunta lanzada por Regina Cantú, colaboradora de Ciudad Pixel, y después de leer este post sobre la discusión de Uber, es que surgió la idea de escribir este otro post, no se trata de una respuesta directa, sino de pensar en los servicios que necesitamos/merecemos.

Mi respuesta a la pregunta inicial es NO. No es solo para las clases altas, los servicios de calidad deben de ser para todos, no importa si vivimos en México, India, Francia o Singapore, al final todos queremos y merecemos tener servicios dignos, de calidad, de “primer mundo”. Si Uber o CityDrive dan un servicio de calidad y hacen ver mal al competidor es algo bueno, la experiencia de usuario se ve modificada y entra al imaginario social una nueva posibilidad.
Al igual que los sistemas de bici pública que se instalan en zonas de alta plusvalía, Ecobici y MiBici son claros ejemplos, generan un impacto en el imaginario colectivo, se borra el “la bici es para los pobres” y se genera una visión del sistema aspiracional, así como en algún momento lo fue el auto privado. Entonces ¿Por qué no hacer lo mismo con el transporte público y el público/privado?
En el artículo anterior ponía la sugerencia sobre hacer un Uber(bus) aplicar la misma dinámica de Uber al transporte público, generar un modelo aspiracional. Si realmente pensamos en una ciudad que invite a sus ciudadanos a dejar el auto privado entonces demos las opciones que se requieren, desde banquetas amables hasta servicios de transporte bajo demanda. Un sistema de transporte público que sea atractivo, limpio, seguro, puntual, etc. Generará que se use por por más personas, de tal manera que quienes pueden evitar tomarlo prefieran utilizarlo, se rompan estigmas y argumentos -absurdos- de “clase”. Argumentos que estigmatizan como “el activismo de los chicos bien” o “eres pobre y te mueves en camión”, los dos igual de absurdos y sin nada que aportar a un debate urbano.
Para que una ciudad funcione se requieren diversos sistemas de movilidad, ni los metros son la solución absoluta ni el auto ni las bicicletas, se requiere contar con una cartera de posibilidades que permita a las personas cubrir sus desplazamientos de la mejor manera y en estos entran también los sistemas de taxis, permiten que un auto mueva más personas que las que movería un auto particular dando servicio a su dueño.
Lo que ha venido a hacer Uber a México y en específico a Guadalajara es a sacudirnos y enseñarnos que se puede tener un servicio de calidad y que estamos dispuestos a pagarlo, por eso las muestras de apoyo o “activismo de los chicos bien”… Aprovechemos el momento, imaginemos como ser disruptivos con el transporte tradicional, romper esquemas e innovar, aunque duela.

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