El 2016 se ha caracterizado por ser un año impredecible, desde la muerte de David Bowie hasta Trump como presidente.

Creo que estamos viviendo los efectos de una vida que gira alrededor de la tecnología, las redes sociales, los movimientos civiles, el resurgimiento del white power, la opinión antes de la razón. Todo esto está construyendo nuestro futuro para los próximos 50 años.

A pesar de que las luchas que estamos viviendo comenzaron hace 50 o 60 años, es en este momento que los cambios se están generando, ya sea por convicción o por conveniencia.

Pero lo más curioso de todo es que también es en este momento que la resistencia es más fuerte. El progreso logrado se está revirtiendo, en parte por la desinformación de la gente, lo cual es irónico que en la era en la que tenemos no sólo más información sino más facilidades para acceder a ella. Parte de ese efecto se lo podemos adjudicar a las noticias de burbuja, aquellos filtros de Facebook y Twitter donde sólo te enseñan lo que TÚ quieres ver, dejando fuera la complejización de una realidad y creando una barrera de comunicación (o confrontación) e ideas.

Esto no sólo está creando pequeñas islas donde sus habitantes piensan igual ya que pertenecen a un mismo contexto, sino que también está provocando rivalidades con grupos de otras pequeñas islas.

Además, las personas han dejado de indagar, de preguntarse. no busca, no se pregunta si la información que está recibiendo es verídica, si hay una investigación detrás, si se basa en datos o algo objetivo que lo respalde (favor de leer esto), y esto hace que cualquier opinión se tome como un hecho. Esto a su vez ha provocado que el derecho de libre expresión (opinión) se confunda con atacar o faltar el respeto.

 

Ilustración de Joe Dator, recuperada de The New Yotker, 2016

Ilustración de Joe Dator, recuperada de The New Yotker, 2016

Cómo enfrentar una realidad donde los hechos se han convertido en un escenario subjetivo para la construcción de una ciudad. En las últimas semanas en Guadalajara se han empezado a manifestar vecinos de donde se tiene planeado construir ciclovías, argumentando que genera más tráfico, que no hay ciclistas que usen ese corredor, que no hay espacio. Cómo explicarles que las medidas de la sección de calle son más que suficientes para transporte público, carriles para vehículos privados, ciclovías, que sólo se requieren ajustes, que los carriles no tienen que ser tan anchos, pero cómo, si sólo son medidas físicas cuantificables. Cómo explicarles que el objetivo de las calles no es cuántos coches pueden transitar, sino cuánta gente se puede mover por ahí en cualquier modalidad. Que el incremento del parque vehicular sobrepasa la tasa de población, haciendo que cada año se incorporen más automóviles al tránsito. Salvador Rosas Pelayo, secretario del Consejo del Grupo Oriente del Transporte Público asegura que mientras que en 1998 se tenía el equivalente de 280 mil vehículos automóviles particulares circulando y cinco mil 492 autobuses del transporte público, lo que se traduce en 8.3 personas por automóvil circulando, en el 2015, hay 506 mil vehículos circulando y cinco mil 700 de transporte público, pero solamente 2.3 personas por cada automóvil. Cómo hacerles ver que el transporte privado sólo representa 27.2% de los viajes diarios de la ciudad, pero que parecen más por los problemas que generan. Cómo explicarles que una ciclovía por Marcelino García Barragán ayudará a conectar a Tlaquepaque con Guadalajara pasando por varios centros de educación mayor, beneficiando a los estudiantes ya que tendrían una alternativa para llegar a la escuela de manera segura y prácticamente gratuita. Que en esta ciudad vivimos casi 5 millones de personas y que la ciudad debe pensar en satisfacer las necesidades, si no de todos, al menos de la mayoría, y que ahora más que nunca la infraestructura ciclista no sólo es conveniente sino que es una necesidad.

Nos sentimos profundamente ofendidos porque el ahora presidente electo del país vecino nos quiere humillar con la construcción de un muro fronterizo que, además, dice que vamos a pagar nosotros. Pero no nos damos cuenta de los muros construidos en nuestra ciudad, que no necesitamos que alguien nos insulte que eso lo hacemos perfectamente entre nosotros, que nos humillamos y burlamos de personas que son diferentes; que todo es ridículo, al menos nos beneficie…

Sí, estamos en el 2016 y la gente sigue pensando que sus necesidades son las más importantes, que a pesar de que se ha demostrado que las ciudades con su desarrollo orientado al transporte privado ha provocado más problemas que soluciones, que la ciudad está en continúo cambio porque la misma sociedad evoluciona, que lo que creíamos como verdad absoluta no lo es tanto, que si queremos cambiar para mejorar se necesitan hacer las cosas de manera diferente, que… qué sé yo, sólo son datos…

 

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