Las ciudades son redes complejas y diversas, en la que se tienen que satisfacer las necesidades de toda la población. Sin embargo, históricamente se ha manifestado que la planeación de las ciudades no satisfacen a todos, debido a que éstas no se planean considerando las necesidades de todos los sectores poblacionales.

Los grupos vulnerables en las ciudades son las personas en situación de pobreza, los niños, las personas de la tercera edad, las personas con discapacidad, los grupos étnicos y las mujeres. De los anteriores, las mujeres representamos el 50% de la población. Entonces, ¿por qué no se toman en cuenta sus necesidades en la toma de decisiones de la ciudad?

Inés Sánchez Madariaga explica en su publicación “Urbanismo con perspectiva de género” que esto se debe a que las necesidades de las mujeres en el espacio público, en la movilidad y en el acceso a equipamientos y servicios públicos son diferentes a las de los hombres y hay un rezago en la participación de las mujeres en el ámbito urbano.

Foto: EMH, 2010

Jordi Borja dedica en su libro “Local y global” de 1997 (sí, hace veinte años) un capítulo dedicado a “La ciudad de las mujeres” donde explica cómo las ciudades, en especial temas de movilidad, se modificó cuando las mujeres comenzaron a tener más participación en las actividades económicas mientras mantenían sus labores domésticas, manifestando que “los actuales procesos de transformación a escala planetaria modifican en profundidad la relación entre ciudad y mujer, planteando una nueva problemática urbana (…) el proceso acelerado de urbanización en las nuevas condiciones de globalización ha suscitado nuevas necesidades en la vida familiar que descansa en la capacidad de las mujeres de gestionar las dificultades con que se encuentran los habitantes de las ciudades para acceder a la compleja red de servicios urbanos”.

¿Qué se encuentra entre el hogar, el trabajo, las escuelas y los otros servicios que utilizan las mujeres a diario? Una red vial, espacios públicos, sistemas de transporte público, los cuales son lugares en los que las mujeres se sienten vulnerables e inseguras, y que en casos hasta dificultan sus traslados ya que es una red pensada en puntos de “origen y destino”, generada bajo las necesidades de los hombres después de la 2da Guerra Mundial en sus trayectos de hogar a trabajo.

En pleno Siglo XXI y con una cantidad de información y tecnología aplicable para hacer mejores ciudades, ¿cuál es el papel de la mujer en la ciudad? En ámbitos profesionales se siguen invisibilizando a las mujeres no sólo como actores sociales sino también como expertas en estos temas.

Para muestra está el botón de Urbafil, que es el primer espacio dedicado a tratar temas urbanos en el marco de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara de 2017, donde de los 14 panelistas invitados sólo se encuentra una mujer.

¿Cómo podemos tener un diálogo sobre el futuro de las ciudades (el cuál cada día es más crítico) si seguimos parcializando la visión de las mismas? Se necesitan hacer ciudades para todos, comenzando con los grupos vulnerables para garantizar ciudades integrales, diversas y accesibles.

Y recordar que en estos tiempos, cuando a las mujeres no se nos permite usar nuestra voz ya no nos quedamos calladas, gritamos.

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