Cuando se habla del uso del transporte público, se comienza platicando de los aspectos negativos: que no pasa a tiempo, que los choferes son bruscos, que van atascados, que se aumenta el tiempo del traslado.
Pero como todo en la vida, no todo puede ser tan malo, ¿no? Poco se habla o se pregunta acerca de las cosas buenas que tiene andar en camión.

Lo que les voy a compartir es desde mi experiencia, por lo que cabe aclarar que puede ser de visión parcial. Sin embargo, en mis transcursos en este medio he encontrado ventajas que ni el coche ni la bicicleta me dan, que algunos son los siguientes:

1. Caminar. El tener que moverme hasta la parada de camión ayuda a recorrer la ciudad, a observar. Te oxigena el cerebro y, la verdad, te pone de buenas. Las paradas están pensadas para que no estén a más de 300 metros de distancia, lo cual no es mucho.

2. No tengo que manejar. Por lo que no tengo que estar lidiando con conductores que pondría en duda cómo consiguieron su licencia de manejar. Cada vez las personas son más agresivas al momento de manejar, los límites de velocidad los ven como sugerencia y al parecer el reglamento no aplica si no hay agentes observando (y a veces ni ahí). Entonces, al no tener que manejar, me sirve para ahorrarme unos puntitos de estrés y mejor me pongo a disfrutar mi viaje.

Imagen: EMH

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3. No tengo que estacionarme. Este es uno de los mayores beneficios. No sé si los conductores calculen el tiempo que les toma encontrar un lugar de estacionamiento, o lo que tienen que caminar desde donde se estacionan hasta donde tienen que llegar, que les apuesto que es lo mismo o más que la distancia que tendrían que recorrer desde una parada de camión.

4. No echo gasolina. En las últimas ocaciones que ha habido escasez de gasolina, yo ni me enteré. Además, me ahorro el tiempo que te toma desviarte, esperar, que te despachen, pagar, etc.

5. No pago seguro de autos. Los sistemas de transporte público tienen seguro para pasajeros para atenderlos en caso de un accidente, y está incluído en la cuota de 6 o 7 pesos. Y tampoco me preocupo por gastos de mantenimiento.

6. Me regalan el don del tiempo. Vivimos en un ritmo de vida donde cada minuto cuenta, así que mis trayectos en el camión son como un regalo de tiempo para mí, ya sea para maquillarme (yo sólo puedo cuando el camión está en alto, pero hay mujeres que admiro que pueden enchinarse la pestaña sin quedarse tuertas), leer (que simpre hay algo bueno por leer), escuchar música y, a veces, hasta platico con mi compañero de asiento. Los automovilistas no tienen este beneficio porque están concentrados manejando. Es verdad, toma más tiempo mi traslado en camión, pero no tengo problema porque lo aprovecho. Además, he hecho un cálculo personal y por cada media hora de camino en coche son como 45 minutos en camión.

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Imagen: EMH

7. Soy menos vulnerable a accidentes y robos. A pesar de las noticias, yo no he estado ni en choque, ni en asalto al transporte público. La gente se forma una idea equivocada cuando ve estas noticias porque toman como hecho que eso te va a pasar si andas en camión. No quiero tentar mi buena suerte, pero llevo muchos años usando el transporte público y esas noticias me parecen ajenas. Hay estadísticas que muestran que es más probable que un conductor choque o le roben que los usuarios de transporte público.

8. Valoro el trabajo de los choferes. No es fácil tener que manejar, abrir puertas, recoger dinero, dar cambio, cerrar puertas y seguir manejando; y hablando otra vez de mi buena suerte, es muy común para mi toparme con choferes que además te saludan y te sonríen, que se levanten a ayudar a subir a una persona en silla de ruedas y que hasta te hagan algún chiste si el camión va medio vacío. Hasta que uno platica con ellos es cuando entiendes que su trabajo no es fácil y que la mayoría tratan de dar un buen servicio.

9. Me ha hecho mejor conductor. Cuando dejo el camión y manejo un coche soy más tolerante con los camiones. Como usuario del transporte público es muy desesperante escuchar a los coches pitando mientras el chofer está subiendo o bajando personas. Sí, puede que se tarden, pero hay que recordar que el camión lleva a decenas de personas, el coche unas cuantas, hay que aprender a ser tolerantes.

10. Contribuyo a que haya menos tráfico. Los camiones transportan decenas de personas en el espacio que ocupa un coche y medio. Cuando me pongo a ver a los coches, a veces no llevan más de dos personas.

Todo en la vida tiene dos versiones, a pesar de las deficiencias que tiene el servicio del transporte público en nuestra ciudad, hay cosas que ningún coche ofrece. Si no me creen, los invito a que lo comprueben.

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