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Por: Alfredo Hidalgo Rasmussen

En esta ocasión el eco de una narrativa tan apasionante como sorprendente fue mayor, el Foro urbano Mundial WUF7 tuvo como sede a la ciudad de Medellín, donde la capacidad seductora de esta  “isla (urbana) de la fantasía (transformadora)”  fue el mejor escenario para que ONUHabitat, esta agencia de Naciones Unidas encargada del programa de los asentamientos humanos, pudiera hablar del futuro urbano poniendo como temas principales la densificación, la atención de las periferias y por supuesto las estrategias de gestión social como mecanismo obligado para transformar positivamente las ciudades. 

Son innumerables los temas abordados, los actores que compartieron sus ideas y experiencias, así como los momentos y lugares que podría citar sobre este acontecimiento, y seguramente habrían muchos más, por ahora, compartiré una reflexión a través de  tres personajes:

1- Joan Clos. La retórica del director ejecutivo de ONUHabitat, quien repitió una y otra vez los datos de crecimiento de la población mundial, así como el reto de las ciudades para recibir en los próximos 30 o 40 años a otros 3,500 millones de urbanitas. Insistió en estrategias urbanas simplificadas, como el 30% de calles-espacios públicos más 80 cruces por km2 para escenificar condiciones favorables en las próximas urbanizaciones, insistió también en el papel fundamental de la ciudades en el futuro mundial. Pero también Clos facilitó y significó en este evento, la seductora representación institucional que logró congregar a cientos de alcaldes y autoridades locales y nacionales a fin de poner en el centro de la discusión y reflexión el tema de las buenas prácticas urbanas. Como ex alcalde de Barcelona contó con credibilidad y autoridad para dirigirse a sus pares de manera categórica, convocándolos a luchar por mejor el rumbo global desde las ciudades, insistiendo una y otra vez, que es ahí donde se decidirá el futuro de la humanidad.

2. Juan Carlos, la sencillez de un joven nacido en la comuna 13, una de las más peligrosas de Medellín, hoy trabaja en las escaleras eléctricas, un sorprendente proyecto de Integración barrial que se ha convertido en un sitio turístico, él, como casi todos los demás trabajadores de la institución pública, son oriundos del barrio, han visto pasara de ser una zona peligrosa, cuna de guerrillas y escenario de violencia, a ser hoy un barrio que se enorgullece y se pinta de colores, durante el recorrido nos cuenta como era antes la zona, nos muestra la casa azul de sus abuelos y habla del proceso de construcción de esta obra que se inauguró en mayo del 2012. El proceso de gestión social incluyó desde luchar por el territorio contra la guerrilla a través de la policía, hasta explicarles a los niños de esas zonas marginadas, como son las escaleras eléctricas y llevarlos a centros comerciales para que las aprendieran a usar. Convencido de que están construyendo un mejor futuro, nos dice: “yo a Medellín la amo con tanto, que lo último que quisiera es irme de mi ciudad” finalmente reflexiona y nos comparte una frase del barrio ” el pasado no te perdona…”

3. El último personaje que no podría faltar en este cuento es Sergio Fajardo, el ex alcalde de Medellín y a quien se le puede cargar la paternidad de gran parte de esta transformación. Un personaje a quien aunque he visto en varias conferencias y con quien he conversado otras, no me canso de escucharlo y aprender de la profundidad y consistencia de sus ideas. En el marco del Foro dió una inolvidable charla en el evento “ciudades en acción” que organizó URBAM -EAFIT que dirige Alejandro Echeverri, un espacio alternativo –diría com:plotero -, que estableció una serie de diálogos dando voz a distintas expresiones de la gesta urbana. Las palabras de Fajardo calaron hondo en quienes ya estaban seducidos al encanto paisa (gentilicio Medellín) , la “doctrina Fajardo” es la gota que derrama el vaso para sentirse tan cerca del sueño y tan lejos de la realidad, después de esa combinación, todo sabe a poco. Es entonces cuando es importante recordar que Medellín y Fajardo son la excepción que confirma la excepción, no son la regla, – aunque dan ganas de que fuera-.

Al final, desde estos 3 personajes se puede contar una historia del foro de Medellín, pero sólo a través de Juan Carlos se puede ver algo muy significativo, un Clos o un Fajardo hay pocos, pero urbanitas como Juan Carlos que han vivido momentos complicados y se han asumido como parte de la transformación, en el caso de Medellín son muchos. Lo que le da vigencia y esperanza a Medellín son la cantidad de vecinos, de ciudadanos que quieren su ciudad, que están orgullosos de lo que han logrado, “paisas” dispuestos a seguir mejorando, para seguir en ella. El gran reto es que nuestras ciudades estén llenas de personajes como él, como esos qué en el taxi, en el Restaurant  en el módulo de información, en lobby del hotel, en el metro cable, y en cualquier lugar de esta tierra antioqueña te decían convencidos que lograron cambiar su ciudad, afirmaban que hoy están mejor, que reconocen el liderazgo de sus autoridades y que están orgullosos de haber transitado del miedo a la esperanza.

Medellín es una historia que se seguirá contando muchas veces, como  en algún momento le tocó a Barcelona, esta historia es aún joven, seductora y tiene mucho que aportar, como también tiene mucho que aprender, para que no le pase lo que a la mismísima Barcelona, esa misma que después -dice Josep Bohigas – “murió de éxito”.

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