Fotografía: Paisaje Transversal

Fotografía: Paisaje Transversal

Según la 22ª edición del Diccionario de la Lengua Española, la palabra poro del griego πόρος, es decir, vía o pasaje, y la define como el espacio que hay entre las moléculas de los cuerpos; el intersticio que hay entre las partículas de los sólidos de estructura discontinua. Walter Benjamin es el primero que hace uso de esta poderosa metáfora para describir los paisajes urbanos[1]. Entrar, salir, perderse, encontrar y sorprenderse, dentenerse, seguir. Este concepto evoca movimiento y vida, habla de lugares que de acción y libertad del transeunte, pero también evoca diversidad y heterogeneidad. Cuando un lugar es poroso, permite que la vida urbana se llene de contenido cultural, abre múltiples canales de comunicación y entrega a los transeuntes paquetes riquísimos de significación. Un lugar vivo es un lugar poroso. Al contrario, aquellos lugares en donde es imposible la porosidad, tarde o temprano enferman y mueren. Las calles amuralladas por los guetos voluntarios de vivienda o los bordes lisos de las industrias y las bodegas, por ejemplo, evitan que los transeuntes tengan necesidad de pasar por ahí, no hay donde estar, no hay nada que ver, están vacíos de contenido significativo, por lo tanto, tienden a ser inseguros y a generar impresiones de abandono y descuido.

El modelo de vivienda de la autosegregación, así como la movilidad urbana centrada en el automóvil, o la entrada de grandes cadenas de supermercados, entre otras cosas, han contribuído al difícil desarrollo local y la pérdida de lugares porosos. La ciudad deja de otorgar significación a la gente que vive ahí, incluso pierde interés turísitico. Es por eso que urge un modelo inverso, uno que permita la consolidación de las localidades como espacios óptimos para la vida urbana, y no como espacios amenazantes. Estos conceptos: porosidad y contenido, podrían incluírse en las claves para un urbanismo diferente, un urbanismo que no se dedique solamente a vender el suelo urbano al mejor postor, sino que busque mejorar constantemente las condiciones de vida de los habitantes de una ciudad.

 

[1] Benjamin, Walter. (2011). Denkbilder. Epifanías en viajes. Buenos Aires: El Cuenco de Plata.

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